Trincado Sport

Panamericanos 2019

Texto de Lizette Vilaboa “Chapis”

La mejor carrera de mi vida sin duda estos panamericanos 2019 en Aguascalientes.

Sin ni siquiera imaginarlo jamás, un día me llama Rodro y me dice “quedaste seleccionada para competir en panamericanos y es en 15 días”. Pegué de brincos, no supe en que momento empecé a participar pero me super encantó la idea, era un sueño que jamás pensé materializar y este era mi momento, sabia que traía mucho entrenamiento previo y que estaría preparada para hacer mi mejor papel.

Lista bici y listísima yo con mi uniforme verde con blanco que tenia la mejor vibra del mundo mundial.

Últimamente he tenido competencias muy pegadas y me sentía más que fuerte para una mas. Arreglé todo para irme y le pedí a Nathalia López que si me acompañaba y salimos el miércoles 3 de abril a las 6 de la mañana. Quería estar temprano para acreditarme e inscribirme. Mi reconocimiento era a la 1:30 p.m. y según la información que me dieron competía el jueves 4 a las 8:30 a.m.

Llegamos al hotel sede y ya había fila para registrarse, una fila y luego pasar a la segunda para pagar la inscripción y que me dieran mis números y mi uniforme para poder ingresar a la pista. Una chava de otro país con heridas impactantes en la cara, otra con un ojo cerrado y varios moretones, otros competidores me daban señales de como estaba la pista pero yo quería tener mi propia versión de todo.

Seguía entusiasmada y feliz de estar ahí, ver a los ciclistas de varias categorías y países ahí me motivaban cada ves más. Me mandaron a otro piso a recoger mi uniforme y enseguida me fui a cambiar para estar a tiempo para el reconocimiento… Lista bici y listísima yo con mi uniforme verde con blanco que tenia la mejor vibra del mundo mundial. A la 1:15 ya estábamos en la pista, de la emoción no alcancé a llenar mi ánfora, ya quería estar arriba y obvio morí de sed en la primera vuelta, pero la estudié con cuidado, por donde sí y por donde no. Muy árido todo, 4.65 km de distancia según mi Suunto, poco antes de los 3 km había un descanso para medio recuperar aire y luego mas subidas, mucha piedra, rock garden, single tracks, poca posibilidad de hidratarse por lo técnica que estaba, una pista muy demandante y digna de panamericanos.

La segunda vuelta la di un poco mas fluida y ya con agua… los drops ya los empezaron a arreglar después de ver todos los accidentes… una bajada de piedras que fue la única parte que me hizo ruido y que soñé toda la noche de mil maneras en que podría bajarla.

Jueves de la carrera, 5:00 a.m. suena mi despertador, estar lista para llegar temprano pues la distancia para llegar a la pista era de unos 40 minutos. 7:00 ya estábamos ahí, aun estaba cerrada y me fui a dar vueltas por otro lado para prepararme mentalmente y meditar un poco mientras rodaba, conectarme con la montaña que ya era mi amiga, después me metí un poco a la pista de atrás para adelante y ver otra vez lo que haría con esa bajada de piedras, analicé por que lado y como y listo. Ya se empezaba a escuchar el micrófono para que nos fuéramos preparando, bajé en friega y me dijeron que arrancaban solo los varoniles y que a nosotras nos mandaban hasta las 10:15 a.m. Entonces ya me relajé, me metí al toldo de la Selección de Mexico. Muchos arriba de los rodillos ya preparándose, “hola! ¿como te llamas? ¿de dónde vienes?” Me preguntaban todos, se sentía buena vibra, nerviosos, emocionados y todos motivándose para dar lo mejor, eso me encantó.

Me fui a dar vueltas por otro lado para prepararme mentalmente y meditar un poco.

Arrancaron puntuales por categorías, y conforme daban las vueltas no sabia ni a quien le echaba porras pero traía mi mismo uniforme. 9:30 me fui a dar otra vuelta y enfilarme a las 10:00 para estar lista, mi ánfora con Electrolit en mi bici y otras 2 que Nathalia ya había dejado en el punto de hidratación (una con agua y otra con coca) con mi categoría marcada para poder recogerla en la siguiente vuelta.

Peru, Argentina, Venezuela y 6 de Mexico éramos las competidoras, una campeona panamericana otra sub campeona mundial, categorías elite en su país, dos mexicanas ranqueadas y estaban conmigo en meta para arrancar. Pasó un chavo y nos mojo la cabeza y espalda a las que queríamos.

10:15 dieron la salida y ¡arrancamos! mi sueño estaba hecho, mis piernas respondieron siempre al mil, no paré para nada. Llegando a las piedras cargué al hombro mi bici y corrí lo mas rápido que pude. En la segunda vuelta llegando al punto de hidratación me gritaban “¡tira el ánfora, cámbiala cámbiala! Así lo hice, tres pedaleadas más adelante, “¡toma la de coca!”, le di dos tragos y la aventé, de vuelta para arriba no perdiendo de vista a las dos de Mexico que traía adelante. Le llego a una casi coronando arriba y me pregunta, “¿por donde me vas a pasar?” y yo sin aire ni para toser después de unos minutos le contesto, “izquierda” esperando tener fuerza para hacerlo. La rebaso pero mas adelante se me va en una bajada y cierran las dos antes que yo…. Llegué completamente sin aire y con las piernas y brazos tensos y a doloridos, mi corazón a tope, empecé a jalar aire y a recuperarme, las dos que venían adelante de mi se habían caído casi al llegar y estaban igual que yo tratando de recuperar el aire…. 3 segundos y me dije “sin duda di todo arriba”. Rompí miedos, deje bloqueos, descubrí capacidades y poderes que ni siquiera sabia que tenia y que mucha gente ya los había notado, me sentía plena y super satisfecha de mi carrera. Regresé un rato al toldo, luego nos juntaron a todos para tomarnos una foto, mucha gente enfrente con sus cámaras y de repente empiezan todos juntos a echarnos una porra. No me faltaba nada más en ese momento, solo saber que no tendría señal hasta llegar al hotel y que hubiera dado todo por que mi familia y mis Trincados hubieran estado físicamente ahí aunque siempre los haya sentido cerca…

Gracias Dios y todos los que conspiraron para que esto haya sido realidad, sin duda un parte aguas en mi carrera como atleta, muchas muchas gracias!

Lizette Vilaboa

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